Sobre dualismo y eso

El temperamento de un semáforo

puede ser muy poético y no parar,

entonces me puse colorado

como pensar en amapolas y

crecer en un país lejano,

darse algo de cercanía

entonces

uno y otro

lo otro,

sonríen las luces de una ciudad

lo otro soy yo percibiendo lo otro

lo otro pervive en mi ombligo

como un planeta de balcón

o un cactus que sueña con otra vida

 

blanco y negro son el haz y el envés de una pupila

yo miro o veo o quedo ciego y un minuto después

será algo diferente,

está bien y mal si está

seré una rueda o el movimiento creyente

para pararme a sentir

y dar espacio a recordar.

 

El recuerdo vuela, vuela recuerdo

masculino y femenino son buenos parientes

el cielo y la tierra

tarde y temprano

triste y alegre

triunfo y fracaso

ruido y silencio

palabras de papel y

hacer

las necesidades al aire libre,

la música lloviendo en bálsamo

el día y la noche a merced del ocaso de la distancia

yo y ella:

ella es mi mujer y

yo un recortable precioso

que sobrevive gracias a unas tijeras de prescolar

adulto, pues

no estoy solo

dos

no uno

dos

son uno

y lo demás

también.