Poema posterior a una película de Wim Wenders

no te aferres a lo que ya sabes

las barandillas se escurren porque las toca mucha gente

todo te vendrá natural

todo vendrá en la nocturnidad

todo

¿por qué esa sempiterna aspiración de trascendencia entonces?

 

Ya no, murió

y porque morí ya no vivo ni en ramas ni en cavernas.

Aún así estoy por tirarlo todo al viento

todo ligero

como el horizonte donde señalo.

 

Pensar murió durante el sexo

y respiramos todo

irreprimibles

infatigables

incuestionables

irremediables

inevitables

molturando naval jazz sobre la piel de las estrellas.