Noche roja, amanecer azul

 

Culo caliente ante el tambor de agua,

la monotonía se apoya en tus hombros.

 

El venado nos visita para que trabajemos la humildad y

la boca del altar sonríe con sus conchas de berberechos.

 

La Santa María desnuda nuestro lado femenino,

su hoja hace el amor con la luz de la luna.

 

La mujer del vestido blanco baila con lobos alrededor de su eje,

su vestido es el eje de todos los que la miran.

 

Entender la vida como viaje es una bendición y

las alas del águila real despiertan tu espalda en pleno vuelo.

 

Cada vez más adultos en la noche consciente,

cada vez más niños si dejamos de juzgarnos.

 

Está amaneciendo.