No importa donde esté, sigo siendo yo

corre la ciencia en bata histérica y huelo la duda

(las personas mucho antes de morir)

la oscuridad no es un chiste

la oscuridad en ocasiones escribe poesía o

banderas sobre los hospitales

pero la duda me duele

devorar

              me acabo

me prometo ocupar y

ocupar los espacios con todas las cosas que no puedo medir

Sobre dualismo y eso

El temperamento de un semáforo

puede ser muy poético y no parar,

entonces me puse colorado

como pensar en amapolas y

crecer en un país lejano,

darse algo de cercanía

entonces

uno y otro

lo otro,

sonríen las luces de una ciudad

lo otro soy yo percibiendo lo otro

lo otro pervive en mi ombligo

como un planeta de balcón

o un cactus que sueña con otra vida

 

blanco y negro son el haz y el envés de una pupila

yo miro o veo o quedo ciego y un minuto después

será algo diferente,

está bien y mal si está

seré una rueda o el movimiento creyente

para pararme a sentir

y dar espacio a recordar.

 

El recuerdo vuela, vuela recuerdo

masculino y femenino son buenos parientes

el cielo y la tierra

tarde y temprano

triste y alegre

triunfo y fracaso

ruido y silencio

palabras de papel y

hacer

las necesidades al aire libre,

la música lloviendo en bálsamo

el día y la noche a merced del ocaso de la distancia

yo y ella:

ella es mi mujer y

yo un recortable precioso

que sobrevive gracias a unas tijeras de prescolar

adulto, pues

no estoy solo

dos

no uno

dos

son uno

y lo demás

también.

Poema posterior a una película de Wim Wenders

no te aferres a lo que ya sabes

las barandillas se escurren porque las toca mucha gente

todo te vendrá natural

todo vendrá en la nocturnidad

todo

¿por qué esa sempiterna aspiración de trascendencia entonces?

 

Ya no, murió

y porque morí ya no vivo ni en ramas ni en cavernas.

Aún así estoy por tirarlo todo al viento

todo ligero

como el horizonte donde señalo.

 

Pensar murió durante el sexo

y respiramos todo

irreprimibles

infatigables

incuestionables

irremediables

inevitables

molturando naval jazz sobre la piel de las estrellas.

Yo de mayor quiero ser artista

Yo de mayor quiero ser artista

El otro día estuve escribiendo poemas y conjuntos de palabras en el Hotel California de Todos Santos. Allí me topé con varios niños de esos que te hacen reir y te enseñan. El primero fue un chiquito británico de tan solo cinco años que no quiere llamarse Andrew, ahora se llama Tesso. 

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